Hablemos de… Tzar (2000)

Corría una cálida tarde por el año 2003 cuando paseando en el antiguo Continente encontré algo que llamó mi atención el juego Tzar: Edición de oro cuya contraportada me animaba a adentrarme en enormes mapas en los que librar batallas épicas y donde la estrategia sería fundamental, además su distribuidora era FX interactive que implicaba siempre una traducción y doblaje al castellano de calidad a precio contenido que nunca superaba los 20€.

Sobre Tzar se pueden decir muchas cosas, lo primero que es un juego de estrategia en tiempo real y su competidor más cercano fue el todopoderoso Age of empires. Algunos dicen que es inferior a este, yo que hice muchos novillos con ambos me inclino más por Tzar y no es que tenga motivos sino más bien por puro gusto personal. Me explico, en lo técnico Tzar no fue algo revolucionario, sino una representación en dos dimensiones con vista aérea de los escenarios y las unidades. Esto a mi me encantaba porque en mi Pentium III el juego funcionaba siempre bien por muchas unidades que manejara, algo que me penalizaba el rendimiento al jugar a Age of Empires II. En cuanto al sonido, en estos juegos la música termina siendo repetitiva, pero desde el propio juego se puede reproducir un CD en nuestro lector porque Tzar es un juego que una vez instalado no requiere del disco para funcionar ni parches como ahora. Nuestros antepasados informáticos sabían hacer las cosas bien, lástima que se extinguieran.

Si en algo puede Tzar ser mejor a su competidor es por su modo campaña, donde podemos jugar varias aventuras con un argumento más profundo, más cantidad de diálogos que aportan más vida a los escenarios mientras jugamos y donde en algunos momentos podemos tomar decisiones de como actuar y resolver una misión.  Nunca olvidaré las calamidades que pasé guiando a Sartor contra el mal para recuperar el prospero reino de su padre, tampoco aquellas historias mágicas de el Rey Arturo en busca de excalibur o el Cid y su Reconquista.

Sobre la mecánica del juego poco se puede decir, tenemos tres civilizaciones: asiáticos, europeos y árabes. Cada una con sus puntos fuertes y débiles. Por ejemplo, los asiáticos tenían una metalurgia más potente, los cristianos arrasaban con su caballería y los árabes destacaban por su hechicería. Una vez elegíamos nuestro bando poco se diferenciaba de otros juegos de su estilo; teníamos que recolectar recursos, construir edificios, evolucionar nuestra magia y tecnología, crear ejércitos y arrasar al enemigo. Tzar no inventó nada, pero permitió que cualquiera con un ordenador mediano pudiera disfrutar de lo mejor que había en estrategia en tiempo real.

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