Hablemos de… Thousand Arms (1998)

La primera PlayStation tomó el relevó de SuperNintendo como consola referencia para los amantes del género RPG. Entre su catálogo hay montones con propuestas variadas y de diversa calidad. Thousand Arms es uno de los RPG más diferentes de esta generación, pero no por ello de los mejores.

El juego cuenta la historia de Meis Triumph, hijo del gobernante y herrero espiritual de la ciudad de Kant, la familia Triumph es conocida por ser unos mujeriegos empedernidos; pero queridos por el pueblo. Un día Kant es atacada por el ejercito de los Black Acolytes (Acólitos Oscuros) que pretende dominar el mundo. En plena invasión Meis intenta, a decisión del jugador, salvar o ligar con una chica y es pisoteado por una horda de ciudadanos que huyen presas del pánico. Malherido logra escapar hasta la ciudad de Boyzby donde conocerá a Sodina cuyo hermano, Jyabil, es el herrero del lugar y uno de los mejores del mundo. Bajo la tutela de Jyabil, Meis aprenderá el arte de forjar armas espirituales y eventualmente derrotar a los malvados Acólitos Oscuros.

Thousand Arms ofrece el clásico RPG de ir a lugares para avanzar en la trama con combates aleatorios y enfrentamientos obligatorios contra jefes. Pero con el añadido de que, como herreros, debemos forjar y mejorar nuestras armas; para ello necesitaremos tener con nosotros a una mujer en la forja y según nuestro grado de afinidad con ella mejor serán los resultados. Esto justifica la inclusión de un simulador de citas con un séquito de chicas que vamos reclutando a lo largo de la aventura, las cuales se desarrollan mediante secuencias de corte anime con diálogos donde hay que elegir la opción correcta para conquistarla.

El problema es que toda la trama, situaciones y diálogos están narrados en forma de comedia, pero su humor no me produce ninguna gracia. Todo gira en torno al mismo estilo de bromas y comentarios sobre conquistar mujeres con comentarios muchas veces machistas, donde la mayoría de chicas están dispuestas a dejarse conquistar con mentiras y frases bonitas. Hay momentos en los que el guión es tan simple como el de una película porno, por ejemplo tenemos que acompañar a Sodina a llevar una olla a una ama de casa, la cual ofrecerá a Meis entrar para agradecérselo; si aceptamos la invitación Sodina nos abofeteará por mujeriego y se irá; al entrar la mujer nos recibirá con un “No puedes dejar de pensar en mi ¿verdad?” apareciendo el icono de un corazón en su cabeza y un fundido negro. Termina la secuencia con el marido llegando a casa y echándonos fuera.

Es puro humor rancio de los ochenta y noventa, no sería algo malo si no se abusase continuamente del mismo. Todos los juegos, incluso actuales, tienen comentarios y bromas machistas; el problema es que Thousand Arms es una oda a este estilo y se hace muy cansino; incluso aceptando que a alguien le haga gracia este tipo de chistes dudo que pueda aguantar durante decenas de horas con el mismo recurso. Tampoco sería un problema el tipo de humor elegido si nuestros comportamientos tuvieran alguna repercusión, en el ejemplo de la ama de casa Sodina se ha ido enfadada con nosotros; pero aceptará tener citas con nosotros y podremos conquistarla como si no hubiera pasado nada. Lo lógico hubiera sido que Sodina se negase a salir con nosotros durante un tiempo y que fuese difícil subir la afinidad con ella.

Si el sistema de combate fuese bueno podría decirse que cada jugador en base a su sentido del humor decida si merece la pena, pero no es el caso. Las batallas son representadas con gráficos 2D con perspectiva lateral con tres personajes del grupo en fila; pero sólo el que esté en cabeza luchará, mientras que los otros animarán o lanzarán hechizos de apoyo. Esto hace que las peleas se alarguen más de lo normal al tener que luchar de uno en uno contra los enemigos. Es uno de los sistemas de batalla más aburridos que he encontrado en un juego de rol retro y no le ayuda que los enfrentamientos aleatorias aparezcan con bastante frecuencia.

Además, Thousand Arms contiene montones mazmorras largas y laberínticas que hacen que incluso queriendo ir a terminar la historia rápido no sea posible ni fácil. Y que el juego tenga tantos combates aleatorios, hace que las mazmorras se vuelvan todavía más largas de lo deseable. En resumen, tenemos una combinación mortal de muchas batallas lentas en mazmorras soporíferas, que anulan por completo la poca diversión que el sistema de citas o el humor de la historia pudieran darle a alguien.

Otros datos:

Aquí otro punto de vista sobre el juego.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial