Hablemos de… The Flintstones: The rescue of Dino & Hoppy (1991)

Hoy me he puesto nostálgico y he recordado cuando era un niños con una NES. Entre los muchos títulos que disfruté en ella, siempre recordaré con especial afecto este The flintstones: The rescue of Dino & Hoppy más conocidos en España como Los Picapiedra.

La historia de como llegó este cartucho a mis manos forma parte de mis recuerdos más lejanos, la primera vez que lo vi fue expuesto en una tienda de barrio de electrodomésticos cuando tenía unos ocho años. Había otros juegos que no recuerdo bien, aunque creo que Super Mario Bros 3 le hacía compañía. De nada sirvió pedir a mis padres que me lo comprasen y regresé a casa bastante frustrado, pero el destino es caprichoso y tiempo después una vecina, cercana a la mayoría de edad entonces, al decirle que tenía una NES decidió dejarme sus juegos que tenía cogiendo polvo en casa. Efectivamente, entre el repertorio prestado estaba este tan codiciado por mi.

Durante mucho tiempo y hasta que jugué el catálogo completo para hacer su top, consideré esta entrega de Los Picapiedra como el segundo mejor plataformas de NES, hoy sigue siendo uno de los cinco mejores del sistema para mi. Su historia empezaba con un día feliz en la familia Picapiedra que se ve interrumpido por el malvado Dr. Butler, viajando a través del tiempo desde el siglo XXX, para secuestrar a sus mascotas, Dino y Hoppy,  para coleccionarlos como animales prehistóricos. Pedro Picapiedra empezará su aventura por rescatarlos con la ayuda de Gazoo, su amigo extraterrestre; para ello tendrá que encontrar las piezas perdidas que permitirán reconstruir la nave alienígena y viajar al futuro para enfrentarse al Doctor Butler.

Las piezas están repartidas en los diferentes niveles a los que podemos acceder desde un mapamundi. Las fases en su mayoría eran plataformas donde teníamos que derrotar enemigos y superar alturas, al final de cada una de ellas nos esperaba el correspondiente jefe final. La variedad de escenarios con ambientes muy diferentes era total: un glaciar, una selva, el castillo de Drácula, una ciudad prehistórica, etc. La variedad de enemigos era también ampliar para adaptarse al correspondiente estilo de cada fase: trogloditas, ladrones, pájaros, monos o incluso el monstruo de Frankenstein entre otros muchos.

Por supuesto, los jefes finales también se adaptan a su correspondiente escenario y van desde un orangután hasta Drácula entre otros. Cada uno de ellos tiene mecánicas de ataque únicas que obligan a pensar en la mejor forma de derrotarles, al hacerlo se nos dará una de las piezas. El juego no termina una vez consigamos la nave, al terminarla viajaremos al futuro en donde enfrentaremos una última fase con ambiente futurista y donde tendremos que derrotar al Dr. Butler para salvar a las mascotas, en uno de los combates finales más largos que recuerdo en esta generación de consolas.

Además de todo lo dicho, las habilidades y armas del personaje aumentan a medida que avanzamos en la aventura y pulsando start podemos optar por habilidades temporales como nadar, planear o un supersalto a cambio de monedas que recopilamos en el juego. También el repertorio de armas podía mejorar y junto con nuestro garrote inicial podemos encontrar tirachinas, hachas y un todopoderoso huevo explosivo. Además, de forma opcional, en el mapa podíamos acceder a unos niveles que consistían en un uno partido de baloncesto sin normas en uno contra uno.

Como curiosidad para terminar esta entrada, el archivo ROM del juego contiene un montón de gráficos que no se usaron que sugiere que Taito tenía en mente un proyecto mucho más ambicioso del que fue publicado. Años más tarde se publicó para NES la secuela The Flintstones: The Surprise at Dinosaur Peak! también de gran calidad y puede que heredera del material no usado en esta primera entrega.

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