Hablemos de… Super Mario 64 (1996)

Resulta curioso que Nintendo, con Super Mario Bros en 1985, asentase los pilares de las plataformas en dos dimensiones y consiguiese lo mismo con las tres dimensiones con este Super Mario 64. Además, el juego era toda una demostración técnica de las capacidades de la recién lanzada Nintendo 64.

Lo más interesante de Mario 64 es que siendo uno de los juegos de lanzamiento del sistema, logra destacar sorprendentemente bien en el conjunto del catálogo. Llegaron juegos con mejores gráficos, pero sólo unos pocos lograron tener mejor diseño de escenarios y jugabilidad. Y es que sus gráficos forman parte de los más brillantes y coloridos de N64. En cambio, la música no es tan impresionante; pero está a la altura.

Una vez más, Bowser ha encarcelado a la princesa Peach dentro de su propio castillo y Mario debe conseguir estrellas para arreglar el problema. Las habitaciones del castillo están llenas de cuadros con pinturas que actúan como portales a los variados mundos del juego y dentro de cada uno de ellos, Bowser ha escondido varias estrellas de poder. Además, el juego otorga cierta libertad al jugador al permitirle moverse por el castillo y sus afueras. Si bien es necesario recolectar una determinada cantidad de estrellas para ir desbloqueando nuevas zonas con cuadros.

Hay una gran variedad de tareas que deben completarse para ganar las estrellas. Para unas habrá que superar una serie de obstáculos para alcanzarla, algunas fases consistirán en esto; pero a contrarreloj para que, por ejemplo, la lava en ascenso de un volcán no nos alcance, otras requieren encontrar secretos ocultos en el escenario, otras ganando minijuegos de carreras por toboganes o resolviendo acertijos. Además, todos los mundos tienen una estrella que consiste en recoger cien monedas por todo el nivel sin morir, con una clara finalidad: explorar a fondo toda la fase. Adquirir las estrellas más escondidas o difíciles es el verdadero desafío, para vencer a Bowser se requieren setenta estrellas y pueden conseguirse en pocos días, pero encontrar las 120 estrellas que hay en todo el juego sin una guía puede llevar varias semanas.

Además de plataformas, tiene un alto componente de exploración en una gran variedad de lugares. Decía arriba que el juego era una especie de demostración técnica y se refuerza esta sensación por la inmensa cantidad de efectos en 3D nuevos, para entonces, que despliega; como una habitación con un gran espejo o el logrado color al transformarnos en un Mario metálico. Pero además, aprovechando que cada cuadro lleva a un nuevo mundo, el juego presenta una gran variedad de escenarios como una zona acuática donde tenemos que bucear entre fauna marina; otra nevada donde podemos ver caer copos de nieve; zonas de lava; desérticas, etc. Cada una de estas zonas demostraba lo bien que N64 se podía desenvolver recreando entornos tridimensionales variopintos.


Curiosamente, la mayor parte de su desafío proviene de dos apartados técnicos: ángulos de cámara malos y el impulso de Mario. Hubo varias ocasiones en las que quise centrar la cámara detrás o al lado de Mario y simplemente el juego no lo permite regresando a la posición inicial. Son problemas presentes en muchos juegos 3D de esta época y Super Mario 64 fue el primero donde el problema era menos grave ya que a veces la cámara manual funciona y otras la cámara automática se coloca bien; además no es tan malo como en otros juegos de esta época donde con dar un solo paso la cámara ya gira incontrolablemente.
Sobre el impulso o control, aprender a manejar a Mario es fácil siendo la única dificultad calcular su inercia tras saltar, ya que Mario dará varios pasos adicionales al aterrizar que le hará precipitarse al vacío. Si bien, esto es prácticamente la única dificultad real del juego y sin este factor, sería absurdamente fácil.

El punto más flojo de Super Mario 64 son las batallas contra los jefes finales porque son demasiado fáciles. Reconozco que los enfrentamientos contra Bowser tienen un diseño original, pero a veces dependemos más de la suerte que de nuestra habilidad; para vencerlo hay que agarrarle por la cola, girar sobre nosotros mismos y lanzarlo al aire hacia bombas. La última ronda contra Bowser es la única que realmente tiene algo de dificultad, ya que dependerá de nuestra habilidad para soltarlo en el momento preciso hacia la bomba; pero como decía, creo que acertar depende más de la fortuna que de nuestra pericia.

A pesar de sus escasos defectos, Super Mario 64 sigue siendo un cartucho único y un imprescindible en la vida de cualquiera jugador. Un juego que hizo algo prácticamente nuevo y diferente, señalando la dirección correcta que siguieron los posteriores juegos de plataformas 3D y que fueron refinando la formula y mecánicas vistas aquí.

Otros datos:

-El idioma no es un impedimento, pero existe traducción al castellano.

-Otro análisis recomendado en ElBloj.

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