Hablemos de… Shenmue II (2001)

Shenmue II fue la esperada secuela para los desahuciados dueños de Dreamcast en el 2001, conscientes de que su sistema estaba ya en las últimas al no haber aguantando el pulso contra la exitosa PlayStation 2. Esta título se convertía en uno de sus últimos grandes lanzamientos.

Hace poco hablé de Shenmue y me olvidé comentar un dato importante, la historia épica que Yu Suzuki tenía en mente constaba originalmente de dieciséis capítulos, de los cuales el primer juego cubre sólo el primero mientras que Shenmue II abarca cuatro capítulos: del tres hasta el seis; el ausente segundo capítulo fue contado con la publicación de un cómic. Esto se debe a que la primera entrega no cumplió con las expectativas puestas en el mismo; no puede hablarse de unas malas ventas en términos absolutos pues superó el millón de copias, muchas si tenemos en cuenta que en su lanzamiento Dreamcast todavía no había vendido ni 3 millones de consolas. Pero Shenmue había sido un producto con un presupuesto anómalo cuya finalidad no era sólo vender bien sino impulsar las ventas de Dreamcast, objetivo en el que fracasó.
Todo lo anterior hizo que Shenmue pasase de ser una saga emblema a un producto que para terminar su trama debía reducir costes. El principal fue reducir el número de capítulos, de ahí la publicación del cómic donde se narra el viaje en barco que sucede entre ambos juegos.

La historia continúa con Ryo abandonando su tierra natal para perseguir a Lan Di y vengar la muerte de su padre. Su introducción nos deja en Hong-Kong, y si hemos importando una partida terminada del primero, se transfieren muchos de nuestros objetos, dinero y artes marciales aprendidas. No voy a contar más de la historia para no estropear a aquellos que todavía no la conozcan, basta decir que al igual que en el primero está muy bien, con muchos giros para mantener el interés a lo largo de las más de veinte horas que, como mínimo, puede llevar terminarlo. Todos los personajes principales tienen una gran personalidad aportando calidad a la historia.

Casi todas las nuevas áreas están llenas de vida, por ejemplo la primera zona está llena de turistas que también han viajado en el barco con Ryo, pero también hay músicos y montones de puestos intentando vender sus abalorios a los recién llegados. Este nuevo ambiente consigue dar la sensación de emoción y confusión de llegar a un lugar nuevo y estar perdidos; en contraste con el primer juego que nos mostraba el ámbito más cómodo e íntimo del protagonista, donde la mayoría de personajes le conocen y tratan con familiaridad. Ahora el entorno es diferente, somos extranjeros y no conocemos a nadie. Esto es Hong Kong, hay gente en todos lados y no todos son amigables.

Por supuesto, la desarrolladora AM2 mantuvo las virtudes que hicieron de la primera parte algo único y sigue dejando a los jugadores una amplia libertad para moverse y decidir en que emplear el tiempo. Podemos ir directamente a por la historia o detenernos a observar los entornos y participar en muchas actividades como apostar echando pulsos o en peleas callejeras, probar fortuna o trabajar en uno de los muchos pachinkos callejeros, también salones arcade con videojuegos, máquinas donde sacar bolas sorpresa con figuras, trabajar como mozo de descarga, tiendas y muchas cosas más. Todo ello manteniendo el sistema de clima aleatorio y el ciclo de tiempo desde por la mañana hasta el anochecer que influye en el entorno y lo que vemos.

No obstante, se han mejorado cosas y agregado funcionalidades nuevas muy interesantes, por ejemplo si hay que esperar hasta una hora determinada para encontrar un personaje se puede avanzar el tiempo de forma rápida para los más impacientes y ahora se puede guardar partida casi en cualquier lugar. Para aquellos que les cuesta orientarse, la mayoría de NPC a los que hablemos se ofrecerán a guiarnos hasta el lugar que buscamos. Sin embargo, el cambio de ambiente y que el tamaño de los entornos sea cuatro o cinco veces mayor al primero hace que en esta ocasión la mayoría de personajes no tengan rutinas detalladas que observar; el nivel de objetos interactivos en las habitaciones y tiendas es mucho menor; se puede decir que mientras que en el anterior la obsesión por el realismo era enfermizo, en este se ha optado por crear un mundo más grande, pero con menor precisión por el detalle.

El sistema de lucha vuelve a ser lo mejor del juego, no es excesivamente profundo ni tampoco simple; da a los jugadores un amplio repertorio de movimientos de diversos estilos de artes marciales que descubrir, aprender y entrenar. Su ejecución, de nuevo, se realiza mediante combos que mantienen la coherencia entre los botones que hay que pulsar y su representación en pantalla, algo muy poco valorado al hablar de estos juegos. Además, los momentos de acción en los que tendremos que pelear son más frecuentes aportando más ritmo y entretenimiento para quienes criticaron al primero de ser muy lento.

El control es igual al primero y controlamos a Ryo con la cruceta, la cámara con el stick analógico, el gatillo derecho para correr y el izquierdo para mirar examinar en primera persona. Mucha gente critica el control, a mi personalmente me parece de lo más simple y sólo reprocharía, sobre todo en esta segunda parte, que no se haya intercambiado las funciones del stick y la cruceta.

Los gráficos llevan a Dreamcast al límite creando unos entornos grandiosos y realistas, posiblemente sea el juego del catálogo que más provechó sacó de la consola. Tenemos áreas mucho más grandes y con más gente que el anterior, con ricos detalles en la ropa de los ciudadanos y una increíble variedad de texturas para los entornos. Los modelos de los personajes tienen un gran trabajo con más expresiones faciales; la iluminación ahora parece reflejar algo mejor el avance del día. Sin embargo, en esta ocasión la velocidad de fotogramas disminuye con más frecuencia. Los gráficos se complementan con un sobresaliente uso del sonido que da vida a las calles y lugares, con un conjunto distintivo de efectos de sonido y música de gran calidad para cada zona. La banda sonora alterna entre piezas tranquilas con melodías majestuosas para los grandes momentos.

Sin embargo, como decía al comienzo, la saga se vio en la obligación de acortar sus capítulos y acelerar la historia, esto se traduce en que hay momentos donde parece que los eventos suceden demasiado rápido, haciendo que la coherencia interna pueda parecer menos realista, pero es un defecto que se pasa por alto, yo al menos no me di cuenta hasta que jugué ambas entregas por segunda vez.

Conclusión final: Shenmue II, al igual que el primero, es una experiencia única para jugadores que disfruten observando y metiéndose en el papel del protagonista, experimentando un realismo y mimo puesto en los escenarios. Los únicos juegos que conozco que permiten ver de forma tranquila como eran los años ochenta son los de esta franquicia, también los únicos que permiten conocer las sociedades asiáticas de grandes ciudades y zonas rurales. Puedo divagar más sobre todo lo que me gusta, pero realmente cada persona debe experimentarlo por su cuenta. Shenmue no deja indiferente a nadie, la mayoría dicen que es aburrido mientras que una minoría creciente amamos la obra y todo lo que intenta plasmar.

Enlaces de interés:
-Traducción al español de las versiones de Dreamcast y Xbox en la web Tío Victor.
-A fecha de esta entrada se sigue trabajando en la traducción para la versión HD de PC.

 

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