Hablemos de… Shenmue (1999)

Hablar a estas alturas de la primera parte de la serie Shenmue puede ser algo reiterativo, pero quiero hablar de la tercera parte que acaba de salir al mercado y considero que lo mejor es comentar de forma ordenada de cada entrega. El primer juego se lanzo hace ya veinte años como exclusivo y obra emblema de Dreamcast.

SEGA pretendía mostrar a los consumidores un juego absolutamente revolucionario e innovador a todo lo visto hasta entonces, y con ello lograr colocar su nueva consola en sus salones. Curiosamente sí consiguieron publicar un producto único y muy avanzado para 1999, al menos en mi búsqueda por encontrar algo parecido no me he topado con nada; pero no sirvió para impulsar las ventas de su sistema que dos años más tarde cancelaría su producción.

Explicar Shenmue es muy complicado y no he leído a nadie dar una descripción que sea acertada o completa, es como vivir una película de artes marciales de los años ochenta. Tiene actuaciones forzadas, peleas que suceden gratuitamente y un protagonista, por momentos, sin expresividad. A pesar de todo, es una de las aventuras más únicas en su concepto que he jugado nunca.

Empecemos por el argumento; Ryo Hazuki, un joven en el Japón de 1986, presencia el asesinato de su padre a manos de Lan Di en el Dojo de su casa. Este suceso cambiará su vida y comenzará un largo camino en busca de venganza, buscando pistas sobre el asesino. Al preguntar a los vecinos, amigos y mirar por los alrededores, poco a poco recopilará información con la que se irá tejiendo una historia cada vez más compleja, en la que descubrir los motivos que llevaron al ataque de Lan Di acabarán siendo el misterio principal, además del único camino para encontrarle.

Pero la singularidad del juego no está en la historia, sino en todo lo que lo rodea. Shenmue fue el mayor mundo abierto vivo jamás visto en un juego cuando se lanzó; donde el tiempo pasa de forma real afectando a las rutinas de los NPC a los que podemos seguir y observar para comprobar como salen de sus casas a trabajar, hacen el descanso para comer en locales y cuando terminan la jornada se van a casa o a locales de ocio. Cada día avanza desde el amanecer hasta la noche y afecta al ambiente de las calles, por ejemplo de noche veremos más borrachos por la zona de bares. Incluso el clima se genera de forma aleatoria, aunque de forma lógica a las fechas del calendario, pudiendo nevar durante un día y al siguiente estar despejado, pero manteniéndose la nieve en las calles. Es esta atención al detalle enfermizo, lo que hace de este juego algo asombroso y único; más ejemplos: cuando llueve, la gente usa paraguas; durante la navidad el barrio está decorado y un hombre disfrazado de Papá Noel recorre las calles; la gente camina por la ciudad, entra en tiendas y tiene su propia vida personal que podemos cotillear, hasta el punto de seguir la evolución y ruptura de una pareja. Incluso los gatos callejeros tienen su propia rutina, todo esta primera parte está llena de este tipo de detalles excesivamente realistas para los jugadores más observadores.

Además de admirar el rico mundo que nos rodea y la variedad de personas que circulan, podremos interactuar con ellos y cada uno tendrá algo que decir, algunos aportarán información útil para avanzar en la historia, otros son groseros y algunos simplemente hablarán de su vida o cosas sin importancia. Al hablar conseguiremos datos que pueden abrir opciones sobre determinados temas de conversación o incluso la forma de avanzar en la historia principal puede ser diferente según con quienes hablemos, incluso algunos sucesos secundarios se desbloquearán según nuestro grado de inmersión. Evidentemente, el paso del tiempo de forma realista hace que algunas personas sólo se puedan localizar de noche o de día.

El esquema de control de Shenmue es sencillo aunque su sistema requiere un poco de adaptación, caminamos con la cruceta y movemos la cámara con el joystick; con un gatillo podemos cambiar a primera persona para examinar objetos y con el otro correr. Por su parte, con el botón A se pueden realizar todas las acciones principales como abrir puertas, hablar, comprar, etc.
En determinados momentos, la historia activará momentos de acción que se superan a través de un QTE, es decir una secuencia corta donde hay que presionar rápido los botones que aparecen en pantalla para superar los eventos. Si fracasamos, según la importancia para la trama, habrá que intentarlo de nuevo o simplemente cambiará la forma en que la historia continua, con cinemáticas o diálogos diferentes.

La parte más emocionante del juego son las peleas reales, basadas en el sistema de lucha de la serie Virtua Fighter, pero más accesible. Podemos aprender movimientos de ciertos personajes o de pergaminos que se pueden comprar o encontrar, estos movimientos se ejecutan mediante combos de botones; pero requieren un entrenamiento extenso para que sean potentes, para ello podemos practicar en estacionamientos vacíos o el dojo de casa. Hay peleas contra varios enemigos, donde el problema será apuntar correctamente al rival que queremos atacar; pero quizás la principal carencia del combate es que hay pocos enfrentamientos. Es curioso que con un sistema tan elaborado de aprendizaje de movimientos, entrenamiento y sobre todo bastante coherencia entre los botones que tenemos que pulsar y el combo que se ejecuta en pantalla no se aprovechase más. Al menos, en un determinado momento del juego tendremos una de las batallas de artes marciales más largas y épicas de los videojuegos.

No todo será hablar, entrenar e investigar el asesinato; somos libres de tomarnos la aventura con calma y perder el tiempo en salones recreativos con árcades reales de Yu Suzuki, creador de Shenmue, como Hang On y Space Harrier, además de otros minijuegos. También podemos comprar y tomar bebidas o aperitivos con los que ganar premios en las tiendas como videojuegos para usar en la casa de Ryo; un reproductor de casetes en la que podremos reproducir cintas que también podemos adquirir. Además podemos coleccionar figuras que adquirimos comprando en máquinas bolas con premios aleatorios y que podrán empeñarse en la segunda entrega para conseguir dinero si importamos nuestra partida. Evidentemente todo cuesta dinero, en un principio Hazuki recibirá una pequeña paga diaria; más tarde encontrará trabajo que nos restará mucho tiempo libre, pero que nos proporcionará más dinero.

El apartado técnico del juego es soberbio, recordemos que estamos en 1999, todos los entornos son muy realistas basados en ubicaciones reales y con texturas muy variadas. Ryo junto a algunos personajes y objetos, tienen sombras que se adaptan al suelo y paredes; incluso hay momentos con más de una fuente de luz donde se generan varias sombras. Manteniendo el tono realista, los gráficos de los habitantes mantienen el tipo, podemos observar las arrugas de los personajes más ancianos o  los tatuajes de pandilleros, además de unas animaciones faciales avanzadas que muestran perfectamente estados de ánimo. Toda esta excelencia gráfica pasa una pequeña factura al juego que ocasionalmente se ralentiza, por ejemplo al acumularse varios personajes en un día lluvioso; además, los NPC se generan abruptamente al caminar; pero son limitaciones que se perdonan que incluso suceden hoy en día en sistemas mucho más potentes y con motores gráficos perfectamente optimizados.

Pese a que me me dejo montones de cosas en el tintero, puede decirse que esta primera entrega es sólo un prólogo largo, donde conocer a Ryo en un ambiente familiar, cercano y afectivo. Pensada para que el jugador que quiera, pueda conocer el lugar y la gente con la que creció el protagonista. El propio juego termina con una frase que es toda una declaración de intenciones y que reafirma la sensación de que, tras muchas horas y eventos, apenas hemos empezado la aventura: And thus… the saga begins.

Sobre la versión Shenmue HD

Aprovechando el anuncio de la tercera parte, SEGA remasterizó las dos primeras entregas de la saga para PC, PS4 y Xbox One y que tuvo una recepción excesivamente negativa. Yo terminé los originales en Dreamcast y jugué más de 90 horas a la versión HD de PC. Es cierto que en su lanzamiento había problemas, aunque yo no sufrí ninguno, pero el juego recibió varios parches arreglando los errores. Personalmente me gusta jugar si puedo en sistemas originales, pero Shenmue en Dreamcast tiene también ciertos problemas, para empezar el mando original impide mover al personaje y a la cámara al mismo tiempo, mientras que en Shenmue HD se han dispuesto los controles de una forma más actual. Los tiempos de carga son menores en el remaster, además de incorporar logros que pueden motivar más a los jugadores a conseguir los coleccionables, técnicas de artes marciales, entrenar, etc. Sin olvidar que la versión de PC tiene varios mod de la comunidad.

Enlaces de interés:

-Traducción al español para la versión de Dreamcast en la web de Tio Victor.
-Traducción al español para la versión HD de PC por Hazardous.

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