Hablemos de… Red Dead Redemption II (2018)

La compañía Rockstar ha parido, sin lugar a dudas, una de las joyas del panorama actual y sobre todo del limitado género western en videojuegos. La nueva entrega de Red Dead Redemption se ha hecho esperar siete largos años, pero ¿Ha merecido la pena la espera?

La historia nos lleva a 1899 en pleno ocaso de la época del Salvaje Oeste, la “civilización” se extiende imparable gracias el avance del ferrocarril y del telégrafo; y con ella la Ley y el orden público. En este contexto la banda de Dutch Van der Linde se esconde de sus perseguidores, tras un atraco fallido, en una región montañosa bloqueada por un temporal de nieve. A partir de este momento seguiremos los pasos del protagonista, Arthur Morgan, en cuyo camino no faltarán atracos a bancos, asaltos a diligencias o trenes en marcha y, por supuesto muchos tiroteos. Todo ello para ayudar a sobrevivir a nuestros compañeros de la banda. Pero Red Dead Redemption II no se conforma con contar una simple historia de forajidos cargada de momentos de acción, también seremos testigos de los pensamientos y reflexiones de Arthur sobre los cambios en la sociedad que le rodean, y siempre nos perseguirá la idea de que la Ley, poco a poco, está ganando la partida para acabar con las bandas de forajidos y eliminar para siempre la que fue una forma de vida para muchos durante un siglo.

Mucha gente ha hecho la analogía de este juego con el de una producción de gran presupuesto para la gran pantalla. Y no es de extrañar por la forma de narrar ciertos eventos, los planos cinemáticos que podemos activar al cabalgar grandes distancias y sobre todo, la cantidad de personajes con rostro y personalidad única; junto con la variedad de frases que conforman un guión enorme que cubre perfectamente decenas de horas de juego. Precisamente los diálogos son el gran punto fuerte del juego, no sólo en la historia principal sino las simples conversaciones que podemos escuchar al pasear por poblados, mientras cabalgamos junto a una caravana que nos topamos por el camino o dentro de una cantina.

Todo está perfectamente recreado, en la cantina tendremos clientes, borrachos, jugadores de poker, etc. Incluso llegaremos a una ciudad donde de nuevo la “civilización” nos pegará en la cara al ver sus calles pavimentadas, un tranvía en funcionamiento, parques ajardinados o un servicio de alumbrado público con farolas. En esta ciudad no faltarán gente gritando proclamas de la época, mi favorito fue un hombre que defendía la eugenesia social donde todas las razas quieren acabar con la raza blanca.

Realizando sólo las misiones de la historia principal el juego puede durar en torno a las cuarenta horas, pero el universo recreado propone al jugador una inmensa variedad de opciones para que elija aquellas más acordes con sus gustos. Yo personalmente he disfrutado jugando al dominó y al poker mientras charlaba con otros habitantes, también he aceptado encargos como cazarrecompensas y he gastado dolares en ir a cines ambulantes. También he explorado con relativa calma la variedad de paisajes que tenemos a nuestra disposición con bosques, montañas y alguna que otra sorpresa más. Por supuesto el juego simula los ciclos diarios con sus amaneceres y anocheceres junto con eventos climáticos como lluvia o temporales, además el clima afecta a Arthur haciéndole perder vida o cansarse si nos abrigamos mal en zonas frías o, por el contrario, no nos quitamos el abrigo en las cálidas. La comida será fundamental para recuperarnos o sobrellevar mejor estas inclemencias térmicas rellenando las barras de salud y resistencia. Otra cosa que me ha gustado mucho y que me recordó a Morrowind, aunque de forma más simple, es que nuestra barra de energía mejorará si realizamos actividades físicas como correr o nadar.

Junto con todo lo anterior hay montones de coleccionables como plantas y animales; pero también de tesoros o incluso fósiles. Sobrarán misiones secundarias de todo tipo que además podrán aparecer de forma aleatoria, por ejemplo al escuchar gritos de ayuda de alguien subido a un árbol acechado por un puma o de una mujer maniatada en un caballo que afirma estar siendo secuestrada. Es un juego en el que si se presta atención siempre encontraremos algo que hacer aparte de la historia principal.

Red Dead Redemption II es uno de los mejores juegos del momento, pero también hay que avisar que es un juego de digestión lenta. Si no vas a disfrutar de grandes paseos a caballo, del escenario y las conversaciones; puede que el juego te resulte aburrido en los ratos intermedios entre los momentos de acción. Especialmente si venías con la idea en mente de encontrarte algo más irreal como la acción que predomina en la otra saga famosa de Rockstar, Grand Theft Auto.

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