Hablemos de… Monster Rancher (1997)

Este verano se anunció el lanzamiento digital del primer Monster Rancher en 2019 para Nintendo Switch. No abundan los análisis ni la información sobre este juego lanzado en 1997 para la primera PlayStation así que tras jugar los dos primeros he decidido hacer esta entrada y pronto la de la segunda parte.

Monster Rancher es una alternativa a Pokèmon y Digimon para los amantes de los juegos de mascotas que se pusieron de moda en la década de los 90. En especial ofrecía a los jugadores de PlayStation una alternativa al Pokémon Stadium de Nintendo 64. En Occidente era también la primera incursión como videojuego del concepto que popularizaron los Tamagotchi que también estaban en plena efervescencia entre el público adolescente. En Monster Rancher tenemos que elegir una mascota a la que tendremos que ordenar trabajos, con que comidas lo alimentamos, como lo entrenamos, alabarle o reñirle según sus resultados, etc. Todo ello tendrá un impacto directo en las estadísticas de del animal que serán la clave para acudir a torneos y ganarlos logrando dinero y fama. El núcleo principal del juego serán estos torneos, donde terminaremos jugando la mayor parte del juego.

El apartado más innovador y original por el que es conocido el juego fue por permitir a los jugadores usar cualquier CD en el lector de la consola para generar mascotas a las que criar. Esto gustó tanto entre la comunidad que el lanzamiento digital para Switch va a incorporar una base de datos online de discos de música para que los usuarios puedan elegir con cual de ellos crear su mascota. Pero más allá de la curiosidad y que seguro que sorprendió mucho a los niños de entonces, lo cierto es que poco aporta al entretenimiento general, excepto que tengas mucha curiosidad por saber que tipo de bicho generan todos los discos que tienes por casa.

Hasta aquí Monster Rancher suena bien. El problema es que todo el apartado de alimentación, trabajos y entrenamiento carece de interacción jugable; simplemente elegiremos que acción queremos llevar a cabo y tras una corta animación de nuestra mascota se nos presentará el impacto que ha tenido en la progresión del animal. Hay que tener muy claro esto si se compra el juego porque para los amantes de los juegos Tamagotchi se les quedará muy corto el apartado de crianza.

Por otro lado, en los combates podremos decidir si nuestra mascota lucha sola o si le damos órdenes, optando por esto último será la forma de tener algo que hacer mientras jugamos ya que podremos manejar al animal y decidir si se acerca o aleja del rival, al mismo tiempo que controlamos un medidor de energía con el que decidir que técnicas usar. Es probablemente el mejor apartado del juego y puede gustar a quienes quieran algo distinto a los combates por turnos, pero carece de profundidad y teniendo en cuenta que casi todo el juego consiste en pelear puede volverse repetitivo.

En el apartado argumental casi puede decirse que el juego carece del mismo, es cierto que se nos presenta un pequeño mundo y su funcionamiento, donde nos aclaran nuestras motivaciones para criar y luchar con monstruos. Pero no hay grandes aventuras ni giros de guión, las pocas veces que recibamos correos o nuevos diálogos serán para justificar alguna nueva incorporación a los menús jugables o un nuevo torneo. Para terminar, en lo técnico Monster Rancher está decente, sobre todo las animaciones de nuestras bestias mostrando dolor o alegría y, por su parte, el sonido cumple sin más.

Está claro que no es un juego para todos y si lo que gusta es la acción o un argumento interesante, lo mejor es optar por otras alternativas. Si interesa entrenar, criar y ver como los monstruos van creciendo y evolucionando para ganar campeonatos puede enganchar.

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