Hablemos de… Grand Theft Auto III (2001)

El hecho de que regalasen hace poco GTA V hizo que me picase el gusanillo por regresar a un juego que tras veinte años tenía casi olvidado y, de paso, ver de primera mano la evolución que ha tenido esta saga a través de todas sus entregas.

Antes de nada, aclarar que también he jugado los dos primeros GTA en su versión para la primera PlayStation porque mis originales para PC no funcionan correctamente en Windows 10. Pero lo que realmente me interesa es la evolución de la saga tras su salto al 3D que fue cuando, por primera vez, los jugadores empezamos a vivir este género con una cota de, llamémoslo, realismo sin precedentes.

GTA III tampoco fue el primer mundo abierto de la historia de los videojuegos, antes ya había Shenmue (1999) con su pequeño mundo abierto y vivo, Driver 2 (2000) es prácticamente un embrión de los GTA en 3D y si queremos ir más atrás en el tiempo Body Harvest (1996) o Elite (1984) son otros claros ejemplos de mundos abiertos donde se otorga libertad de acción al jugador. Sin embargo, GTAIII fue el primero en captar una gran atención del público convirtiéndose un éxito rotundo que impulsó,  todavía más, las ventas PS2 y allanó el camino a que empezasen a aparecer muchos más títulos que apostaban por ofrecer mundos abiertos, por ejemplo The Getaway, True Crime, Mafia, Saints Row, etc.

Lo cierto es que esta tercera parte de la saga de Rockstar no innovó demasiado si obviamos el fenomenal y bien logrado salto a las tres dimensiones. En lo jugable, el tipo de misiones principales y secundarias lo que he notado desde las primeras horas de juego hasta el final era que estaba jugando una especie de remake de GTA2. No es que tenga nada de malo porque son misiones de delincuente disparando, conduciendo y haciendo el cafre bastante divertidas; pero en esencia GTAIII ofrece el mismo contenido que un GTA en 2D. Y es que una de las cosas que más llaman la atención del juego es que tenemos una ciudad enorme compuesta por tres islas donde podemos ver montones de edificios como tiendas, el ayuntamiento, hospitales, barrios residenciales ricos e incluso un aeropuerto enorme; pero no podemos entrar en ninguno de ellos, excepto en las tres tiendas de armas. Al menos en esta ocasión se le ha otorgado un pequeño hilo argumental a través de cinemáticas breves previas a aceptar las misiones, que permite al jugador sentir que vive una historia más allá de ser un mero chico de los recados.

Por otro lado se ha perdido la posibilidad de enemistarse o ganarse la confianza de cada banda criminal como sucedía en GTA2, esta mecánica hacía que al cumplir misiones o eliminar miembros de una determinada facción ganases la amistad de unos y perdieses la de otros; todo ello se traducía en que no podías aceptar ciertas misiones sin tener un nivel mínimo de confianza y por supuesto, en la calle eramos atacados por los miembros de aquellos grupos criminales que nos odien. No es que este sistema haya desaparecido del todo en esta entrega, ya que al hacer ciertas misiones contra las Triadas o los Colombianos estos sí empezarán a atacarnos al vernos por la ciudad; pero aquí el sistema está prefijado y no es posible recuperar su amistad ni decidir contra quienes nos ponemos a mal.

Por lo demás, mantiene todas las mecánicas conocidas de la franquicia: aceptar y realizar encargos como hemos dicho, si cometemos crímenes y la policía nos ve comenzará a perseguirnos y cuanto más violentos seamos mayor será el nivel de busqueda y peor lo tendremos para librarnos de ser detenidos. Podemos robar y usar diversos vehículos especiales como taxis, tanques, camión de bomberos, etc. En pleno 2020 tampoco me parece necesario explicar mucho más en que consiste GTA.

La forma de jugar y su respuesta a los controles es buena, pero no está carente de limitaciones y carencias. Mientras que la conducción está muy bien conseguida y es fácil de manejar los autos una vez aprendemos las físicas de cada vehículo, los controles a pie no están a la altura de lo que muchas veces exigen las misiones, en especial en tiroteos intensos. Para empezar, no podemos controlar la cámara para ver que sucede a nuestro alrededor y la cámara automática nos dejará muchas veces vendidos, el joystick derecho cambia la cámara a primera persona y nos permite ver a nuestro alrededor; pero esto en un tiroteo requiere perder un tiempo valioso en el que lo más probable es que te maten.  El apuntado automático no termina de funcionar bien cuando hay varios objetivos, le falta rapidez o que cambie automáticamente al enemigo más cercano una vez hemos derrotado a uno. Y por supuesto, los enemigos no van a fallar ningún tiro complicando innecesariamente las cosas. No es que los controles sean horribles, pero en este apartado se nota que quedaba todavía mucho por hacer y aprender cuando salió este juego.

Pero al final aprendes y te adaptas a las normas que el propio juego impone, conoces sus puntos débiles y los compensas actuando de forma diferente. En mi caso esto se traduce en que muchas misiones de eliminar a pistoleros enemigos lo que hacía era pillar alguno de los coches más resistentes y dedicarme a atropellarlos, esto tiene el riesgo de que el coche si sufre mucho daño explota y mueres; pero la ventaja de que mientras no se llegue a ese punto nos sufrirás ningún daño. También una vez se puede comprar el rifle de francotirador muchas misiones pueden realizarse de forma mucho más segura eliminando desde lejos a los centinelas, la IA enemiga es tan pobre en este aspecto que no reaccionan a nuestros disparos y son literalmente dianas estáticas esperando la muerte. Si no entras en su radio de acción, no se inmutan.

Cambiando de tema, esta saga se ha hecho muy famosa por su OST musical en las frecuencias de radio de los coches que podemos ir cambiando para escuchar el estilo de música que más nos guste. Para su año GTAIII tiene un muy buen repertorio, pero lo cierto es que se queda bastante corto y termina volviéndose repetitivo de escuchar siempre las mismas canciones. Además, comparado con los temas musicales de entregas posteriores está claro que para esta entrega el presupuesto todavía estaba ajustado y la apuesta por este título todavía era arriesgada.

Curiosamente, cuando apareció GTAIII ninguna de las carencias que digo fueron señaladas en las críticas que he leído. El impresionante salto al 3D de un mundo abierto tan grande en la estrenada nueva generación era más que suficiente para ignorar cualquier otro defecto, en cierto modo la mayoría de jugadores venía de los gráficos de la primera PlayStation o Nintendo 64 y ver algo como este juego rompía todas las barreras de lo imposible por aquellos años.

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