Hablemos de… C-12: Resistencia Final (2001)

El verano pasado, en el proceso de elaborar el top de la primera PlayStation, descubrí este producto de Sony que me perdí en su tiempo. Curiosamente, por su historia y las habilidades del personaje, es como me hubiera imaginado una adaptación de la franquicia Terminator para esta consola.

Nuestro planeta se haya bajo el dominio de un ejercito alienígena más avanzado científicamente, el mayor Vaughan, al que se le ha implantado un ojo de tecnología extraterrestre, es la última baza de la humanidad. El citado implante otorga al protagonista poderes muy interesantes para el jugador, como detectar, examinar su barra de salud y apuntar de forma automática a los adversarios. También al cambiar la cámara a primera persona conseguiremos información del escenario a nuestro alrededor, esto resulta útil para encontrar objetos o detectar minas enemigas ocultas. Por otro lado nuestro héroe, como todo militar que se precie sabrá utilizar todo un amplio arsenal de armas, escalar o moverse con sigilo para evitar ser descubierto. Así como aprovechar el armamento enemigo usando su propia artillería o barreras de energía para cubrirnos.

El juego es una amalgama curiosa de muchos estilos que por momentos se puede recordar a otros juegos como Metal Gear Solid, aunque sin llegar a su misma profundidad jugable ni, por supuesto, argumental. Es una mezcla que engancha y divierte; pero se queda a medio camino de la excelencia en todos los géneros que toca. C-12 funciona más como mezcla acertada y original de mecánicas diferentes que no por la valoración de las mismas por separado. El juego también nos pondrá ante rompecabezas con un grado de complejidad bien calibrado para producir satisfacción al resolverlo, pero sin llegar a frustrar. Tampoco faltarán niveles un poco complejos donde podremos perdernos, como los túneles de Metro y donde la exploración será importante.

El juego tiene fama de ser difícil, esto no es exactamente así, puede decirse que la mayor parte del tiempo el retó será asumible con un poco de práctica; el problema son varios de sus aspectos negativos entre los que destaca su sistema de cámaras que falla reiteradas veces en los tiroteos contra los enemigos a ello y a ello se suma un apuntado automático mejorable, esto puede convertir un combate en principio fácil en la muerte de nuestro héroe y el conseguimiento reinicio de la partida.

Sobre los escenarios y su ambientación tengo que decir que me han parecido muy buenos, encajando con la historia que se nos cuenta. Caminaremos entre los restos de ciudades totalmente arrasadas, fruto de la invasión; y donde el sonido, o más bien el silencio desolador, juega un papel clave para trasladarnos las sensaciones que rodean al protagonista y su aventura. La variedad de escenarios que visitaremos irán desde unas galerías comerciales, el complejo de nuestro mermado ejercito y varias instalaciones del enemigo; todos con su propio estilo, pero siempre con tonos fríos y tristes.

C-12: Resistencia Final fue el último adiós de Sony para su primera videoconsola cuando PlayStation 2 ya empezaba a reinar en el panorama mundial. No fue una obra perfecta, pero cumplía en muchos aspectos y lograba divertir a cualquier amante de la acción y la ciencia-ficción.

Datos de interés:

-El juego se lanzó en España con textos y voces traducidos al castellano.

-Entrada basada en una realizada por mi en la web vozidea.

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