Hablemos de… Alex Kidd in Miracle World (1986)

Puede que no tenga mucho sentido a estas alturas escribir sobre el juego más famoso y alabado de Master System, un clásico de las plataformas donde manejamos a Alex Kidd para liberar a la ciudad de Radactian del perverso Janken. Pero me apetece hablar y dar mi opinión sobre uno de los juegos con los que crecí.

Alex Kidd in Miracle World a primera vista puede parecer un clon de Super Mario Bros, tenemos que llegar al final de la fase, derrotando enemigos por el camino y calculando diversos saltos para evitar trampas y otros peligros. Sin embargo, este cartucho tiene mucha más profundidad, especialmente para un plataformas de 1986. Para empezar, para llegar al final de cada escenario podemos usar objetos que encontramos en nuestro camino o comprarlos en tiendas con el dinero recolectado en cada nivel. Por ejemplo, al comienzo de algunas pantallas podemos optar por comprar motos, helicópteros o lanchas que nos facilitará el camino, también podremos optar por la vía más complicada e ir a pie. Esto hace que el dinero gane protagonismo haciéndonos arriesgar por conseguirlo en niveles previos para facilitarnos las fases siguientes, además ofrece cierta rejugabilidad para jugadores veteranos que pueden optar por el reto de superar las fases sin objetos ni vehículos.


La variedad de situaciones y mecánicas de Alex Kidd in Miracle World no acaba aquí, el juego nos pondrá muchas trampas en las que los reflejos o nuestra rapidez serán vitales. Así podemos llegar a zonas donde si pisamos determinadas casillas aparecerán unos fantasmas que nos perseguirán hasta el final y que nos obligará a huir sin poder detenernos. También habrá multitud de rompecabezas para desactivar trampas mortales que no nos dejan avanzar o abrir puertas.

Otra característica extraña y única de este cartucho son los enfrentamientos con jefes y que se deciden a través del juego de piedra, papel, tijera. Aquí hay un inconveniente, en un primer intento estos enfrentamientos se resuelven casi siempre por suerte lo que provoca injustas e innecesarias perdidas de vidas; tras varias partidas es posible aprender la rutina y movimientos que hará el jefe. Además, muchos jefes tras ser derrotados así, activarán una segunda fase de combate de acción.

Hemos hablado de los saltos y los jefes finales, falta mencionar que Alex se enfrenta y derrota a sus enemigos a puñetazos y no saltando encima de ellos como suele ser más tradicional. Entre el mencionado inventario de objetos también conseguiremos algunas armas como un anillo que dispara ráfagas de fuego en horizontal. He leído críticas a los controles, pero me parecen muy injustificadas, son precisos y cómodos, siendo de lo mejor que se podía encontrar en su momento. Es cierto que es algo frustrante fallar un puñetazo o un salto y perder una vida, pero no es por culpa del control sino porque Alex Kidd es un juego más exigente y con situaciones con una dificultad mayor a su competidor Super Mario Bros.

Master System tenía serios problemas con su chip de sonido que hace que en muchos juegos el sonido y la música sean de una mala calidad, sobre todo frente a NES. Pero curiosamente en este juego este apartado es sobresaliente, siendo de los mejores del catálogo en este aspecto. Incluso los efectos de sonido son variados y detallados para los saltos, cuando nos tiramos al agua, etc.

Datos de interés:

-Alex Kidd fue la mascota de SEGA para plantar cara al Mario de Nintendo hasta la llegada de Sonic.

-El juego cuenta con una buena adaptación al castellano gracias a Jackic.

4 Comentarios en “Hablemos de… Alex Kidd in Miracle World (1986)

  1. El gran éxito de este juego vino porque estaba preinstalado en muchas consolas.

  2. Sí, yo también recuerdo en la época que venir preinstalado era un factor determinante. Daba más valor a la compra de una Master System, y a su vez sirvió para popularizar el juego. Es seguramente una de mis mayores manchas: nunca lo he jugado más de 15 minutos y, claro, nunca me lo he pasado. Pero creo que es un clásico atemporal, con una jugabilidad a prueba de bombas, y que todavía puede ser divertido 30 años después. Así que me lo pongo en la parte alta de mi lista de prioridades. ¡Gracias por recordarlo!

  3. Es un juego que desde que sabes lo que hay que hacer dura menos de una hora, pero era bastante complicado aprenderse las fases o que objetos guardar para más adelante, etc. Yo de pequeño llegaba al último castillo, pero nunca llegué a completarlo.

    Gracias por tu comentario!

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